Nos formamos

Si alguna vez ves a alguien con una pañoleta, tienes que saber que esa persona tiene un gran cometido: cambiar el mundo a mejor. Nosotros sabemos que eso es un reto enorme y somos conscientes de que todo cambio empieza por uno mismo. Por esto, nuestro ideario defiende un ideal de persona en el que el constante crecimiento es una cualidad fundamental. Es necesario para adaptarse a los cambios, para conocer la manera de tratar a las personas, para hacer frente a situaciones difíciles… En definitiva, para asegurar a la chavalería las mejores experiencias y crear espacio social en el que crecer. Además, casi cada año se incorpora un nuevo monitor o monitora con ganas de darlo todo. Hay que formarle y así darle las herramientas que necesita para llevar a cabo su ilusión.

 

Parece una tarea difícil, ¿verdad? Pero los grupos estamos bien organizados. Primero, apostamos porque el monitorado realice el curso de monitor o monitora de tiempo libre en una escuela, para ampliar sus conocimientos partiendo de esa base. Además, el movimiento de euskalerriko eskautak organiza periódicamente jornadas de reflexión y de formación que nos ayudan a aprender junto a otros grupos. Si queremos temas concretos para nuestro equipo tenemos un cargo de Heziketa y un Equipo de Animación que se encargan de gestionar las formaciones internas. Una vez han encontrado una necesidad o un tema de interés, buscan los recursos para realizar la formación. Es aquí donde buscamos apoyo en los queridos asabak o acudimos a asociaciones como el Gaztegune.

 

Nos formamos sobre temas como la metodología de las ramas, la prevención de la violencia de género, la comunicación asertiva, primeros auxilios… Como veis, tocamos todos los temas que un buen monitor necesita conocer para desempeñar su labor.

 

Todo este trabajo, ¿realmente merece la pena? La respuesta es un rotundo sí. A cada formación le buscamos una conclusión, una manera de traducir lo aprendido en acción. Esto repercute en nuestro trabajo como equipo y en la chavalería. Además, cuando estas formaciones son de interés para familias poderles facilitar ese aprendizaje o incluso compartirlo con ellas enriquece doblemente al grupo. En definitiva, la formación es el crecimiento interno que necesitamos para seguir transformando el mundo.

 

Buscando, en definitiva, un estilo pedagógico que eduque a las personas libremente para que sean capaces de decidir por sí mismas. Consideramos que esto se tiene que realizar teniendo como marco:

• Una educación integral que abarque todas las dimensiones de la persona (intelectual, corporal, afectiva, social, moral y religiosa)

• Una educación liberadora que posibilite el desarrollo de la libertad individual y colectiva, y que permita a la persona liberar todo lo personal y profundo

• Una educación activa que tenga como centro al educando, partiendo de su forma espontánea de actuar y respondiendo a sus necesidades

• Una educación bidireccional en la que la relación entre el educador y la educadora y el educando posibilite un crecimiento mutuo y conjunto

• Una educación integradora que se base en la aceptación individual de las personas, independientemente de su origen, ideología o capacidades

Ideario de EE, A11